Existen muchos estudiantes serios que son expertos en cómo realizar correctamente los detalles técnicos – el lado «externo» de este arte marcial – sin abordar otros aspectos del Taekwon-Do.
No obstante, desde hace un tiempo a esta parte, producto de un elaborado plan de estandarización y formación integral, también el Do, esa parte que referencia al mundo metafísico, a valores, a normas morales, de conducta y éticas, se ha vuelto un tema más habitual de conversación.
En otro extremo, si hay unos aspectos que gozan de poco prestigio, que desagradan e incomodan, tal vez por lo controversial, o tal vez porque nos llevan al límite de cuestionar Principios y decisiones, y nos arrastran a la duda, son los de la política y la historia.
Sin embargo, es improbable que se pueda entender la creación del Taekwon-Do, primero, y la de la ITF, después, sin entender o al menos conocer, el contexto político y social, profundamente marcados por la realidad de una Corea dividida y de una sociedad devastada cultural, económica y moralmente, que rodearon esos dos acontecimientos.
El 22 de marzo de 1966 nacía la Federación Internacional de Taekwon-Do, producto de diversos factores que desencadenaron ese suceso que hoy estamos conmemorando.
Retrocediendo en el tiempo, inmediatamente después de la finalización de la II guerra mundial en Asia, Corea quedó dividida en dos. Pocos años más tarde, se consolidó esa división con la creación de dos Estados diferentes, la República de Corea en el Sur (15 de agosto de 1948) y la República Popular Democrática de Corea en el Norte (9 de septiembre de 1948).
En Seúl, Syngman Rhee [1] era el presidente; en Pyongyang, Kim Il-sung, el líder.
No tendríamos ITF sin Taekwon-Do, y en ese sentido, la figura del presidente Syngman Rhee adquiere una relevancia mayúscula.
Fue bajo su presidencia, que Choi Hong Hi y un grupo selecto de pioneros, no sólo desarrolló el Taekwon-Do, sino que consiguió que sea nombrado el 11 de abril de 1955 [2], también logró que sea incluido dentro de la currícula del joven ejército de Corea del Sur y formara parte del Consejo Internacional de Deportes Militares [3].
Ambos personajes, Rhee y Choi, tuvieron ciertos puntos en común que, tal vez, influenciaron para que ello sea posible. Como datos, los dos nacieron en Corea del Norte, desde niños fueron educados bajo una filosofía confuciana clásica tradicional y, también desde jóvenes, manifestaron un radical sentimiento anticomunista.
A su manera y desde diferentes lugares, tanto Rhee como Choi se enfrentaron a la dominación japonesa y, luego de la división de Corea, compartieron el deseo profundo de lograr la unificación de su país.
En 1959, Choi lideró una gira por Vietnam del Sur y Taiwán, y resolvió dedicarse a la propagación mundial del Taekwon-Do en la sincera esperanza de que ello proporcionaría los medios por los cuales sería posible la unificación de Corea.
Durante la primera etapa de su gobierno, además de las reformas económicas, Rhee priorizó la alfabetización como medio de recuperar y fomentar la identidad nacional, en concordancia a lo que Choi expresó cuando se refirió al nacimiento de su arte, “además, estaba motivado por mi deseo de preservar y difundir el espíritu y la sabiduría del pueblo coreano por el mundo.” [3]
Al final de la guerra, ambos pretendían acabar con cualquier vestigio de ocupación, sobre todo japonesa, y preparar al país para que nunca más en el futuro ocurriese algo similar.
Y el Taekwon-Do, al que Choi junto con sus pioneros le presentara a través de demostraciones y cuanta oportunidad tuviese, era una de las herramientas.
Sin embargo, las acusaciones de fraude, de represión política extrema, de corrupción y de matanzas de civiles que pesaban sobre Rhee, llevaron a estos dos hombres, desde las coincidencias mencionadas a un claro distanciamiento.
Por su parte, Choi, además del nombre de Taekwon-Do, en 1959, había logrado una incipiente unificación de algunos de los kwanes dentro de la Asociación Coreana de Taekwon-Do [4].
Tras el exilio de Rhee en Hawai, en abril de 1960, provocado por un levantamiento estudiantil contra el fraude electoral, Corea del Sur entró en un período democrático conocido como la 2da República.
Hubo, entonces, un gobierno provisional, un presidente elegido por la Asamblea Nacional y un jefe de gobierno elegido por la Cámara Baja, el cual fue derrocado poco más de un año después (16 de mayo de 1961), por un golpe de Estado militar liderado por el General Park Chung – hee.
Así como no sería incorrecto afirmar que al comienzo de la gestión de gobierno de Rhee, la relación con Choi era buena, no ocurría lo mismo entre Choi y Park, a pesar de que ambos estaban de acuerdo en que había que acabar con la corrupción imperante.
Las diferencias entre ellos tenía una razón muy profunda que puede sintetizarse en saber cuál fue la actitud asumida frente a la dominación japonesa de Corea.
Mientras Choi había enfrentado a los invasores desde temprana edad, cabe recordar que a los doce años fue expulsado de la escuela por agitador en contra de las autoridades niponas y que, más tarde, padeció la cárcel porque se vio implicado en una conspiración como miembro del Movimiento de Soldados Estudiantes de Pyongyang [5], la historia del nuevo presidente, era bien distinta.
Park Chung-hee, nació en Gumi, provincia de Gyeongsang del Norte, en Corea del Sur. Fue criado en un ambiente rural de clase baja, por lo que la pobreza marcó su infancia. [6]
A pesar de las adversidades, se graduó con los máximos honores en la Escuela Normal de Daegu en 1937. Su primer trabajo fue como maestro, pero más tarde, decidió seguir la carrera militar.
Incluso, se menciona que para ser aceptado en la academia militar, Park escribió una carta de lealtad al Emperador de Japón escrita con su propia sangre. [7]
En 1940, ingresó en la academia militar de Manchukuo (Manchuria), cuyo ejército operaba bajo el control y la dirección de Japón para mantener el orden colonial en la región. Se graduó en 1942 destacándose entre los mejores de su promoción, motivo por el cual fue trasladado a la Academia Militar Imperial Japonesa cerca de Tokio.
Park Chung-hee sirvió y luchó en el ejército imperial japonés (específicamente en el ejército del estado títere de Manchukuo) contra fuerzas guerrilleras, incluidas facciones coreanas, que se oponían al dominio imperial en Manchuria, durante la ocupación japonesa de Corea y la Segunda Guerra Mundial. [6]
Su pasado como colaborador pro-japonés no sólo fue una gran controversia durante su vida política y también tras su mandato, sino la principal razón de antipatía con Choi.
Choi exigía respeto por ser el creador del nuevo arte marcial, Park exigía lealtad absoluta como presidente.
Las fricciones continuaron hasta que, en septiembre de 1961, se fundó la Asociación Coreana de Tae Soo Do (KTA), como un intento de unificar los diferentes estilos de artes marciales (Kwans). Poco después, en 1962, la KTA fue reconocida por la Asociación de Deportes Amateurs de Corea y el Tae Soo Do fue aceptado como deporte oficial en los festivales nacionales de Corea.
A pesar de ello, los años 1961 y 1962, son señalados como los de “maduración” tanto de la carrera militar de Choi como del Taekwon-Do [8].
Si la relación entre Park y Choi fue tensa y estuvo rodeada de intrigas, sospechas y desconfianzas, la designación de Choi como embajador en Malasia, no estuvo exenta de ciertos recelos.
Fue durante esa función de Choi, que nacieron, además de las ya existentes asociaciones de Corea y Vietnam, las de Malasia y Singapur.
Entre 1964 y comienzo de 1965, Choi regresó a Corea. Continuaba insistiendo en unificar a los nueve principales Kwanes bajo la Asociación Coreana de Taekwon-Do.
Mientras el régimen de Park se encontraba en un punto crítico de inflexión entre una pobreza y hambruna extrema, y el despegue hacia un modelo de desarrollo y crecimiento económico acelerado, Choi, finalmente consiguió su cometido.
Park Chung-hee consolidó su poder a pesar de las protestas masivas de estudiantes y civiles por firmar el Tratado de Normalización de las Relaciones Básicas con Japón lo que, junto al envío de tropas a la guerra de Vietnam, permitió por otro lado, el ingreso de divisas que tan desesperadamente Corea necesitaba.
“Yo lucharé en pos de la libertad y la justicia”, sostenía Choi en el juramento preparado para los estudiantes de su arte, mientras el sistema instaurado por Park restringía las libertades civiles en favor de la estabilidad política y el crecimiento económico.
En ese mismo año, Choi fue enviado por el Gobierno a una “misión de buena voluntad” a Alemania Occidental, Italia, Turquía, Malasia, Singapur y la República Árabe Unida (Egipto), país este último, donde “por primera vez en la historia coreana, Choi declaró el Taekwon-Do como el arte marcial de Corea” [9].
Una vez más, surgen preguntas acerca de las razones de esa nueva tarea que le encargaron, nuevamente, lejos de Corea.
Y las suspicacias persistieron ya que, a su regreso al país, debido a rumores de que habría recibido ciertas presiones, Choi renunció a la presidencia de la Asociación Coreana de Taekwon-Do.
Pero si un rasgo característico de Choi era su fuerte personalidad, otro, sin lugar a dudas, era su Espíritu Indomable, el que se hizo evidente en cada momento en que todo parecía imposible o perdido.
“Mi obsesión por el Taekwon-Do me permitió quedar firme contra los deseos de unos funcionarios corruptos del gobierno que querían utilizar el Taekwon-Do con fines políticos para fortalecer su dictadura. Mis críticas abiertas al gobierno surcoreano de ayer y de hoy, han sido muy frecuentemente mal interpretadas, dejándome aparecer como enemigo de mi propio pueblo.” [3]
Con una relación insostenible con Park, quien se había adjudicado el título de “presidente vitalicio”, habiendo perdido la dirección de la Asociación Coreana y, seguramente sospechando que el régimen autoritario pretendía servirse de alguna manera del Taekwon-Do para lograr sus propósitos, el General Choi decidió preservar su amado Arte y, como era su costumbre, asumió un nuevo riesgo.
De esa manera, en una de las lujosas salas del antiguo Gyeongseong Railway Hotel, que por la política de Syngman Rhee de eliminar cualquier resabio japonés de Corea, fuera renombrado Chosun Hotel [10], el General Choi Hong Hi, dio otra demostración de fuerza y decisión.
Finalmente, el 22 de marzo de 1966, “el sueño del joven y enfermizo estudiante de caligrafía, que llegó a ser embajador y presidente de la asociación del arte marcial más respetado del mundo, se hizo realidad.”
Usando las bases sentadas en la “gira de buena voluntad” del año anterior, se formó la Federación Internacional de Taekwon-Do con asociaciones en Vietnam, Malasia, Singapur, Alemania Occidental, Estados Unidos de Norteamérica, Turquía, Italia, República Árabe de Egipto y Corea.
Hoy, a 60 años de aquél día, asociaciones en ciento quince países de todos los rincones del planeta que conforman la Federación Internacional, celebran y continúan haciendo realidad el sueño, la máxima fantasía del General Choi Hong Hi: “difundir y enseñar el TaeKwon-Do sin importar religión, ideología, fronteras nacionales ni raza”, conservando su concepto y técnica originales.
Hoy, en este nuevo aniversario de la ITF, seguramente repetiría sus propias palabras: “Puedo decir, sin dudarlo, que soy el hombre más feliz del mundo.”
Referencias bibliográficas:
- https://www.britannica.com/biography/Syngman-Rhee (accedido en 15 de marzo de 2026)
- Choi Hong-Hi, Encyclopedia of Taekwon-Do, 1993, vol.1, pág. 40.
- Choi Hong-Hi, Encyclopedia of Taekwon-Do, 1993, vol.1, pág. 7.
- Alex Gillis, Un Arte Mortal. La historia Oculta del Tae kwon Do, 2008, pág. 91.
- Choi Hong-Hi, Encyclopedia of Taekwon-Do, 1993, Vol. 1, pág. 244.
- https://www.britannica.com/biography/Park-Chung-Hee (accedido en 15 de marzo de 2026)
- https://www.koreatimes.co.kr/lifestyle/people-events/20091106/data-show-park-chung-hee-pledged-allegiance-to-japanese-army (accedido en 15 de marzo de 2026)
- Choi Hong-Hi, Encyclopedia of Taekwon-Do, 1993, Vol. 1, pág. 250.
- Choi Hong-Hi, Encyclopedia of Taekwon-Do, 1993, Vol. 1, pág. 251.
- https://www.koreaherald.com/article/3632562 (accedido en 15 de marzo de 2026)
Investigado y escrito por Maestro Fabián Izquierdo, miembro de Comité de Desarrollo y Comunicaciones


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